El ruido es la primera queja en las comunidades de vecinos. Decibelio convierte el móvil en un sonómetro, apunta cada episodio con hora y duración, y prepara el escrito para la comunidad o el ayuntamiento.
Una nota amable al vecino. Muchas veces basta.
Si sigue, escrito a la comunidad con el diario de episodios adjunto.
La junta puede requerir el cese de la actividad molesta, por escrito y con prueba.
Si no para, demanda judicial. El juez puede incluso privar del uso de la vivienda durante un tiempo.