Como en el mercado de toda la vida: preguntas quién es el último y esperas tu turno. Sin bots que vacían la agenda en segundos, sin reventa a 200 euros, sin madrugar para refrescar la página.
Durante 48 horas, con tu NIE o pasaporte y el trámite. Da igual la hora a la que entres.
Al cerrar la ventana, un sorteo con semilla pública reparte los huecos. Cualquiera puede verificarlo.
Por SMS y correo, con código QR. Si no te toca, pasas con prioridad a la siguiente ventana.
En la puerta se comprueba que la persona es la titular. Una cita revendida no sirve.
Seis bots refrescan cada milisegundo.
Los bots solo tienen un documento cada uno.